Navaja y otros restaurantes ‘de un solo plato’

De un tiempo a esta parte, están proliferando los restaurantes o locales dedicados a un solo producto o plato. El último en llegar es Navaja, en Madrid, que hace de estas delicias del mar su bandera. Pero no es el único: es más, es una moda.

Hace tres décadas, los restaurantes especializados en servir una sola cosa eran bastante habituales. Uno iba a su pueblo y se encontraba allí “Los Torreznos”, un simpático local en el que se ponían, sobre todo, torreznos y al que pedía otra cosa se le miraba bastante mal. En las zonas universitarias proliferaban los “mesones de” con protagonistas como los champiñones, la tortilla, la croqueta… Era una manera como otra cualquiera de decirle al cliente que se acercaba cuál era la especialidad del sitio y qué debía pedir si se adentraba en él.

Sin embargo, a partir de mediados de los 90, la globalización comenzó a apoderarse del mundo de la restauración y se tendió a cartas cada vez más kilométricas en las que importaba, sobre todo, que el cliente tuviera opciones de elegir entre muchos platos. Que uno pudiera manducar un risotto, mientras su compi de mesa se apretaba una pizza y el otro un plato de chipirones.

Ahora, la sensatez parece haber vuelto y los locales monotemáticos, es decir, consagrados a una especialidad, vuelven por la puerta grande. Es más: se han convertido en establecimientos de culto, a los que acudir cuando te apetece ese plato en concreto. Uno de los últimos en sumarse a esta fiebre es Navaja (Valverde, 42, Madrid). A caballo entre lo gallego y lo asiático, son especialistas en el molusco que da nombre al restaurante y, aunque hay alguna cosa más (tiraditos, por ejemplo), lo suyo es pedirse la navaja, que preparan con aliño nikkei.

Con la misma vocación de clavar un único platete nació Bolero Meatballs (Conchas, 4, Madrid), regentado por May (ex-Nakeima) y su amiga Nina. En un espacio diminuto, en el centro de la capital, sirven sus albóndigas a todos aquellos que quieran probarlas. Las tienen para todos los gustos: veganas, orientales, de pollo a la parmesana, “de la abuela”… y se pueden comer o bien en plato o bien en un espectacular pan de brioche artesano. Resultan ciertamente adictivas y la verdad es que gracias a la variedad de opciones no se cansa uno.

También es explícito Bocadillo de jamón y champán (Fernando VI, 21, Madrid) s otro de los llegados a la moda monotemática en Madrid. Aquí, el jamón ibérico se cruza con varios tipos de pan y complementos como queso manchego o pimientos del Piquillo. Aunque también hay otros protagonistas como mortadela trufada o butifarra del perol. Pero realmente, lo que uno debe pedirse aquí es el jamón. Y acompañado de una copa de espumoso, claro está, que, por algo, el maridaje entre ambos se está convirtiendo en uno de los ‘must’ del momento. ¿Dónde quedó el vino tinto?

http://www.antena3.com/recetas-cocinatis/comer/navaja-otros-restaurantes-solo-plato_2015072157da8f830cf251f2ac12a1c9.html

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7 GALLEGOS ‘REBELDES’ PARA REVOLUCIONAR MADRID

¡Ah, los gallegos! Quien haya conocido a alguno sabe que, si a un valenciano no se le toca su paella, y a un asturiano no se le enreda con su cachopo, a un gallego no se le juega con su pulpo a feira, ¡ay del que se atreva! Y es que estos morros finos del Norte, bien lo sabe el que ha osado colarles un pulpo marroquí por uno patrio, son apasionados de lo suyo y, por eso mismo, puristas: “No me toques las filloas neno, que te capo”, podrían decir. Y en estas estábamos cuando, un día cualquiera, llegó Pepe Solla con sus mejillones al curry y, ¡sorpresa! sobrevivió para contarlo. Desde entonces la cocina gallega vive una tímida revolución protagonizada por un puñado de chefs jóvenes y cañeros que han dejado atrás el concepto de marisquería viejuna y cara de toda la vida para sorprender con una cocina gallega creativa que conserva su productazo, pero que no se pone colorada por “contaminarlo” con los sabores de todo el mundo. Compartimos contigo siete locales gallegos en Madrid revolucionarios (todos, eso sí, aprobados por nuestro gallego, Fabio). Prepárate, que vamos. ¡Yeah!

1. BARRA ATLÁNTICA: SENCILLEZ DE SABOR EXPLOSIVO

Podríamos decir sin ninguna duda que usamos cualquier excusa para meter a Barra Atlántica en varias de nuestras listas, ¿pero cómo no hacerlo? Encaramarse a su barra ya es casi, casi, un ritual eat&lover, y no es para menos. En cuanto suben la verja aquello se empieza a animar con el ajetreo mañanero de Chueca y las copas de Godello van y vienen que da gusto. Al final siempre acaba entrando el hambre, y con esa cristalera llena de marisco no hay quien escape de ahí mínimo hasta la sobremesa. Su carta recoge una cocina gallega excepcional y basada en el producto -sobre todo marino- súper sencilla y sin artificios, pero de un sabor de escándalo. También hay toques modernetes y divertidos -por ejemplo: ostras con crema de remolacha y aire de yuzu; mejillones con guacamole y algas o su famosa empanada deconstruida de merluza (¡orgásmica!–, que rompen con la tradición sin desvirtuar la esencia de su tierra. Para nosotros es un must y por eso te lo contamos en su día con todo detalle. Entra aquí y empieza a comer con los ojos
2. ARALLO: EL NENO GAMBERRO DE MADRID

Arallo es una taberna gallega en plan hardcore que acaba de abrir en Madrid y que nos tiene loquitos (sólo diremos que hemos ido tres veces en dos meses: ¡récord!). Nos chifla su concepto de “cocina contaminada” que mezcla sin sonrojarse el producto gallego con otras técnicas y sabores del mundo con los que te hacen flipar en cada plato. Lo petaron en Coruña y ahora -por fin- han venido a Madrid de la manita de Anxo García y del chef Iván Domínguez. Calidad de la buena en formato street food: combinación perfecta. ¿Qué te vas a encontrar? Obviamente marisco, sí, pero mucho más. Cocinan al frío, al vapor, fritura y brasa con horno Josper y lo sirven todo en una barra que domina el garito sin pudo, y en la que se sirven volandeiras agripicantes, croquetas nigiri de merluza salpresa, lomos de xarda a la brasa sobre patata machacada con jalapeños y opciones para carnívoros como es la costilla de vaca -cocinada durante horas- o su tartar de ternera con tuétano. Y como algo malo tenían que tener… no cogen reservas ni tienen postres, pero lo arreglan con una oferta de cócteles más que resultona. Un sitio para repetir mil veces, ¡palabra! Te contamos toda nuestra experiencia aquí.

3. FURTIVOS: TABERNA GALLEGA 2.0 EN PONZANO

Otro sitio que se ha quedado con nuestra boca y nuestro corazón. Nos recibe un percebe a modo de neón en la puerta y ya se intuye que al gallego de toda la vida le han dado un giro de tuerca interesante y, además, no se andan con convencionalismos: nada de comer con mantel a mesa puesta. En Furtivos te proponen, al igual que en varios de nuestra lista de hoy, disfrutar en la barra. Aquí quedas en las manos de Pucho Landin, que ha pasado por El Culler de Pau, Lúa, StreetXO y Barra Atlántica, y te propone una carta llena de recetas clásicas y platos de toda la vida, pero donde también hay hueco para elaboraciones más actuales con influencias exóticas. Todo al servicio de la lonja, claro, pero lo mismo te encuentras unas croquetas de lacón y grelos o una riquísima carne de ternera, que unas vieiras con maracuyá o unas zamburiñas con leche de coco y kimchi. Porque mezclan sin escrúpulos, pero siempre con cabeza. Una muy buena opción -y a buen precio- para ir con amigos si apetece ponzanear


4. NAVAJA: LA GALICIA PERUANA ESTÁ EN MALASAÑA

Otro hit en nuestras vidas. No hay nada que vayamos a decirte de Navaja que no te hayamos contado ya, pero haremos un breve resumen para los nuevos Estás ante un local malasañero que mezcla como pocos las gastronomías peruana y asiática con la gallega, y te van a sorprender sí o sí. Como ya te contamos aquí, vas a encontrar una carta pequeña pero con elaboraciones hechas con cuidado y cariño del bueno: platos fríos de pescado y marisco, embutidos de la tierriña y carnes muy ricas. Si vas no te olvides de pedir sus navajas nikkei, el ceviche de pulpo y corvina a la gallega, mexillón de batea Chalaca, buns de presa ibérica, de kale o de bogavante, y otros más contundentes como el arroz de la ría o el estofado norteño. Para rematar, a nosotros nos encanta el tom pay, que es un wanton frito con crema filloa y espuma de coco, piña y pisco. Acuérdate bien de remojarlo todo en una buena botella de blanco y si aún quedan fuerzas… ¡no te olvides de pedir cóctel!

5. NAKEIMA: HACER COLA ERA ESTO

Hace ya un tiempo os hablamos aquí de que Nakeima es todo un incógnito para la gente que no lo ha probado, y para qué engañarnos, para los que lo hemos hecho…también. Juegan al despiste, pero nacieron con las cosas muy claras: una barra de dumplings que termina siendo un delirante espectáculo de sabores inesperados y sin complejos. Arte callejero. Elaboraciones de raíces asiáticas y otras fusiones que juegan con influencias gallegas. Sobre todo con la que requiere hacerse un poquito los ”duros”: por si las no-reservas y el no-postre de Arallo no eran tortura suficiente, aquí solo hay hueco para 20 personas (prepárate para hacer una cola de más de una hora si quieres conseguir entrar) y ojo porque no tienen carta. A cambio, son tan buenos que repetirías todas las semanas: al frente está un equipo formado en las filas de DiverXO, Nikkei 225 o el Celler de Can Roca. Et voilá: callos a la thailandesa, sándwich de pan chino con chorizo criollo y huevo de codorniz, dumplings de pichón con teriyaki de manzana y trufa, nigiris de vieira, gamba al ajillo o ibérico, o sus impresionantes muslos de pollo al curry rojo. En la ”sobrebarra” se les ve el plumero norteño con su licor café. Un remate que vas a tener que saborear muy, muy despacio. Quién sabe cuándo sera la próxima vez que puedas volver…

6. ATLÁNTICO CASA DE COMIDAS: ‘MARIÑEIROS AO MAR’

Es cruzar la puerta de Atlántico y sentirte un marinero más. Nos encanta su decoración, muy acogedora y llena de guiños al mar y al estilo de vida de los pescadores del norte. Un local inundado de blancos, grises, azules y madera. Dentro encontrarás la versión más ”asequible” de la gastronomía gallega de Casa Solla, aquí bajo las órdenes en cocina de Lucía Lema (del equipo de Pepe Solla en Pontevedra), encargada de traer sus recetas más tradicionales salpicadas por una cocina viajera. Una casa de comidas de las de siempre, como sus habitantes: honesta y muy humilde. Sobre todo hay productazo de mar (traído diariamente desde Galicia) que se ve interrumpido por toques modernos, y de su carta podrás probar cosas como los mejillones de curry verde, las navajas con salsa cítrica, las croquetas de centollo, tartar de vaca gallega con queso de oveja, bocadillo de calamares (este sí ;)) o el
bao de jarrete con queso azul y endivias. Remata la comilona con un bizcocho de choco y mousse de coco y cuenta los días que faltan para volver a esta parte del océano.

7. MONTES DE GALICIA: TRADICIÓN EN ESTADO (NO TAN) PURO

A cualquier gallego se le acabaría la morriña a golpe de porrazo probando Montes de Galicia. En este espacio ubicado en el barrio Salamanca tanto la decoración como la carta te transportan a los mágicos bosques de la tierra y a sus aldeas a pie de mar. No solo podrás picotear algo en su barra y maridarlo con cualquiera de sus muchos vinos, sino comer y cenar en su salón-comedor o terminar la noche disfrutando de sus cócteles de autor. Su cocina es tradicional como sugiere su nombre viejuno, pero con un twist creativo más que prometedor (reconocemos que aún no lo hemos probado: ¡pero tenemos muchas ganas!). En su carta vas a encontrar recetas de las de toda la vida, como el pote gallego, el pulpo a feira -obvio-, pero también otras más rompedoras, como su ceviche-sashimi de vieiras con pipirrana de mango y ají amarillo, o su morcilla de wagyu. A nosotros con sus filloas rellenas de mousse de queso ya nos tienen en el bote, ¡y a ti seguro que también!

DESCUBRIMIENTO QUE FUSIONA PERÚ, GALICIA Y ASIA

Masaryk Tv | My Web Lifestyle

RESTAURANTE NAVAJA EN MADRID, UN DESCUBRIMIENTO QUE FUSIONA PERÚ, GALICIA Y ASIA

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navaja rest

Estuve por Madrid hace unos días y Rafa, un madrileño encantador, me llevó a un gran sitio que yo desconocía. Es un restaurante en el barrio de Malasaña que es informal, pero con una cocina interesante que mezcla producto gallego con recetas, técnicas y sabores de Asia y América Latina. Una especie de cocina fusión que la mezcla funciona bastante bien.Rafa es un habitué en este sitio, la atención es excelente y el lugar es de los que no te cansas de repetir porque la oferta gastronómica es fresca y de temporada, esa gran mezcla de sabores peruanos y asiáticos, sin faltar el toque de Galicia.Libia Veiga y Álex Álvarez, sus dueños, dos gallegos en Madrid han creado una carta corta, pero apetecible basada en platos fríos de pescado y mariscos, aunque también encontrarán alguna muestra de embutidos de la terriña (Galicia) y platos de carne que te encantarán.Los must del lugar, por supuesto las navajas nikkei, que se preparan utilizando la forma alargada del bivalvo como recipiente en el que se mezclan los sabores y las texturas del polvo de cacahuete, la tapioca hidratada, el chile habanero, el jengibre encurtido, la cebolla china ahumada, leche de tigre con ponzu y crujientes de tirabeque.

Un festival de sabores que va entrando en boca y qye resulta sin palabras. Otro platillo estrella del menú los baos o buns (minibocadillos de pan chino al vapor), los de presa ibérica, aderezados con una adictiva salsa de aires orientales y cilantro, están realmente deliciosos y muy originales.  No pueden faltar el ceviche de pulpo, el tataki de atún dos paltos muy sabrosos e imperdibles, y para cerrar un postre que no puedes pasar por alto: Tom Pay con crema, que es una filloa con espuma de coco, piña y pisco.

https://masaryk.tv/218910/restaurante-navaja-en-madrid-un-descubrimiento-que-fusiona-peru-galicia-y-asia

PERÚ QUE SABE A PERÚ: 7 RESTAURANTES PERUANOS ‘TOP’ EN MADRID

1. TAMPU: DE PERÚ A ITALIA SOLO HAY UN PLATO

Perú ya estaba casi asentado en la capital. Ahora solo quedaba reinventarse. Dar lo mejor de sí mismo y de su capacidad para fusionar sabores como nadie. Y entonces llegó Tampu, un local inspirado en la naturaleza y el mundo inca que lo está petando entre los comilones más exigentes. Y es que a los fogones encontramos a Miguel Ángel Valdiviezo haciendo una cocina de las que tocan el corazón. No solo con los clásicos, sino con recetas tocadas por influencias internacionales. ¿Un ejemplo? La italiana, en platos como la concha parmesana con ají y crema de aceitunas, o su increíble Estirapaguettii de chipirones y corvina, con leche de tigre a la parmesana y pomodoro. Para ir calentando motores pídete un pisco de su carta de cócteles y siéntate, porque aquí te contamos nuestra experiencia al completo en Tampu.
Precio medio: 35 – 40€ por persona (con vino y postre)
Calle Prim 13 (Metro Chueca)

2. RONDA 14: FOODIE TRÍO, PERÚ, ASTURIAS Y JAPÓN

Ay, Ronda 14. Nos volvía locos en Avilés y lo sigue haciendo en Madrid (te lo contamos con “platos y señales” aquí). Por eso es otra parada obligada en esta peregrinación peruana. Ya te contamos aquí que es uno de nuestros favoritos y no solo por sus toques nikkei, sino por sus ramalazos asturianos (guiño, guiño). Porque Mario Céspedes (peruano nacido en Lima y formado -ojo- en El Celler de Can Roca y en Kabuki) absorbió bien la cocina de este punto norteño y acabó integrándola en su carta. ¿Cómo un plato tipicazo de la tierra de Susana como el cachopo puede compartir espacio con un ají amarillo? Ve a comprobarlo, porque no tiene desperdicio. ¡Ah! Y si eres adicto al sushi, con su parcelita ‘japo’ de la carta vas a cambiar de religión
Precio medio: 35 – 40€ (con vino y postre)
Calle General Oraá 25 (Metro Núñez de Balboa)

3. NAVAJA: PERÚ, GALICIA Y MALASAÑA

Aquí en Navaja las cosas se hacen con cariño, o sino, no se hacen. Un local para repetir hasta hartarte. No solo porque su carta sea un encuentro entre la gastronomía ‘de moda’ -la peruana, que a su vez fusiona sabores asiáticos- y una de las que más nos gustan de nuestra tierra -la gallega-, sino porque se atreven con todo en un objetivo claro: sorprenderte. Como ya te contamos hace un tiempo aquí, Libia Veiga y Álex Álvarez han creado una carta basada en platos fríos de pescado y mariscos, pero en la que encontraréis embutidos de la tierriña de Fabio y carnes para chuparse los dedos. Hits como las navajas nikkei, el ceviche de pulpo y corvina a la gallega, el bun kale –Goa Bao de kale, chorizo matanza, ardua y grelos- y un postre que no puedes pasar por alto: Tom Pay con crema, que es una filloa con espuma de coco, piña y pisco.
Precio medio 25 – 30€ (con cerveza y postre)
Calle Valverde 42 (Metro Tribunal – Gran Vía)

4. BARRA /M: EL PERÚ MÁS GAMBERRO

Nunca nos cansaremos de recomendarte Barra /M. Y es que nuestra experiencia allí marcó un antes y un después en las noches foodies madrileñas. Esas en las que quieres descubrir sabores rompiendo el patrón y, como no, manchándote los dedos. Para ello aquí encontrarás una barra de acero de punta a punta del local en la que los cocineros se enzarzan entre ingredientes para darte de comer y, además, asegurarse de que vas a recordarlo siempre. Omar Malpartida pone toda su creatividad en una carta de inspiración peruana street y fusión, siempre con ingredientes frescos y una propuesta coctelera de aúpa. Prueba platos como las gyozas chilangas, el ceviche de aguachile de gambas, el lomo saltado, los huevos rotos con jamón, tempura de shiitake y salsa de soja y hoisin, o su ya mítica palta rellena, un aguacate relleno de langostinos cocinados con soplete en la misma mesa. ¡A nosotros se nos hace la boca agua solo de pensar en volver!
Precio medio: 25 – 35€ (con cóctel y postre)
Calle Libertad 5 (Metro Chueca/Banco de España).

5. LA CEVICUCHERÍA: EL CLÁSICO MÁS CREATIVO

La Cevicuchería es primo hermano de Tampu. Literal. Porque sus creadores son los mismos, así que en este local a un pasito de Atocha usar babero es, por lo pronto, más que acertado. Se especializan en dos de los grandes hits de la cocina peruana: ceviches de todas las partes de Perú, y anticuchos, que son carnes a la brasa. Así se descubre una carta que gira en torno a los clásicos, pero donde también caben creatividad y fusión. Y si no, que se lo digan al chef, que tiene un apartado en ella dedicado a él con el nombre de ‘A Miguel se le va la olla’. Tendrás que ir para averiguar qué platos tiene, pero seguro que te haces un poco a la idea Y aún hay más, sí, porque podrás elegir el producto con el que te prepararán el ceviche, añadiéndo extras que varían dependiendo del tipo de pescado, igual que se hace al otro lado del charco. Entra aquí y descubre cómo lo vivimos nosotros.
Precio medio: 30 – 35€ (con postre y vino -sin piscos-).
Calle Tellez 20 (Metro Pacífico)

6. INTI DE ORO E INTI DE ORO INN: DOS HERMANOS CON PERSONALIDAD PROPIA

El Inti de Oro fue uno de los primeros peruanos en abrir sus puertas en Madrid, hace ya la friolera de 25 años. Muchos emigrados del Perú lo consideran el mejor lugar de la capital para disfrutar de platos caseros tan míticos como el ají de gallina o el lomo saltado y sentir por un momento que están de vuelta en la casa de su abuela. Ahora la familia crece con el Inti de Oro INN, un restaurante de nivel con una espectacular barra cevichera en la que se preparan en vivo y en directo todo tipo de platillos, en el que vas a poder disfrutar de una cocina peruana más creativa y sofisticada, con muchos toques nikkei, de la mano de Percy Álvaro Menéndez (antiguo chef del famoso A&G Madrid, ahora cerrado de forma indefinida).
Precio medio: 25€ (Inti de Oro), 35 € (Inti de Oro INN)
Inti de Oro – Calle Ventura de la Vega 12 (Metro Sevilla)
Inti de Oro INN – Calle Edgar Neville 17 (Metro Nuevos Ministerios)

7. KENA: PERÚ Y JAPÓN SE VAN DE CENA

Si aún no conoces las virguerías de Luis Arévalo, bautizadas ya como la mejor cocina nikkei de España, no puedes perder ni un minuto más en arrastrar tu paladar hasta Kena para vivirlo en tus propias papilas gustativas. Y es que su paso por Grupo Kabuki, 99 Sushi Bar y Nikkei 225 le sirvió para unir -en amor eterno- a Perú con Japón. Aquí tienes dos opciones: la primera es pedir platos a la carta, donde encontrarás sushi, nigiris, tiraditos o rolls, o una segunda opción, con la que conocerás la felicidad hecha menú. Se llama Omakase y es, ni más ni menos, que ponerte en manos del chef y de la locura que él quiera cocinarte ese día. Cualquiera de los dos irá bien acompañado de sus mejores cócteles: Pisco Sour Clásico, Pisco Sour de Maracuyá, Sake Sour o Chilcano.
Precio medio: carta 45-50€, menú Omakase 70€ (sin bebida) y menú ejecutivo 20€.

por BEATRIZ JARAUTA12 OCTUBREHOT SPOTS, LISTAS, LOS FAVORITOS DE EAT & LOVE, PERUANA.
Calle Diego de León 11 (Metro Núñez de Balboa).

¡Cocina muy sabrosa!


Restaurante Navaja: Fusión Gallego Peruana en Malasaña
El restaurante Navaja es una experiencia gastronómica que te dejara sin palabras. Sinceramente me atrevería a decir que hacía mucho tiempo que no salía de un restaurante teniendo la sensación de haber vivido una experiencia gastronómica y no simplemente ir a comer o cenar. Fue brutal, una mezcla de sabores únicos, platos que no habría podido
imaginar y una calidad y servicio para volverse loco, pero de amor. Visita obligada en Madrid, ¡no os defraudará!

Una carta llena de novedades y platos increíbles
Tengo que reconocer que siempre que voy me muero por preguntar que tienen nuevo para probarlo, porque de verdad, que todas las veces que he ido, que no son pocas y he probado cosas nuevas, me han vuelto a dejar sin palabras. Enhorabuena chicos!

¿TIENES PLANES HOY? Restaurante Navaja: Galicia y Perú en Malasaña

Habitualmente comentamos que, al igual que viajar, nos gusta comer. Es así. Elegimos destinos e investigamos el territorio gastronómico. Y cuando no tenemos destino ni viaje a la vista, calmamos la ansiedad buscando algún lugar para tomar algo en nuestra ciudad o alrededores (lástima de que no tenemos muchos documentos gráficos de calidad sobre ello). Y lo que es más grave, cuando no podemos salir por el motivo que sea, nos ponemos programas gastronómicos en la televisión. ¿Damos miedito, verdad?

Hemos decidido, después de bastante tiempo, incorporar una nueva sección al blog relacionado con lugares o experiencias gastronómicas que de una manera u otra nos han gustado. No somos críticos gastronómicos, ni lo pretendemos. Pero como ofrecemos planes, dentro de los nuestros también está salir a conocer nuevos lugares donde disfrutar de la gastronomía. ¡Nos chifla!

Avisamos de que actualmente estamos en una etapa muy tabernera. En Madrid este concepto últimamente ha sufrido una transformación muy atractiva. Ahora, a nosotros nos gusta el concepto clásico de taberna y también el más actualizado. Tenemos el paladar muy abierto. Para comenzar, lo vamos a hacer con el último lugar que hemos visitado, ya que del resto vamos a tener que recuperar documentos gráficos del móvil (oh, horror) o repetir (mola).
Hoy os acercamos el Restaurante Navaja, en la Calle Valverde 42, Madrid.

La calle Valverde de Madrid es una vía estrecha de tráfico restringido para residentes y con las casas balconadas típicas del centro de Madrid y forma parte del barrio de Malasaña.
Navaja no tiene una fachada ostentosa ni exuberante, ap
Cuando terminamos este plato. El paladar estaba caprichoso. Esa sensación que tienes cuando vas probando diferentes platos y todos ellos estimulan las papilas gustativas. No teníamos hambre, pero el paladar pedía más.

En el último momento, cuando íbamos a pedir el postre, nos lanzamos por un Buns de cangrejo, gula total, y ¡oh señor!, sin tener demasiadas expectativas, llegó aquel cangrejito de concha blanda, con su mayonesa de pimiento de padrón, el toque suave de picante y demás. Nos emocionó a los dos, adictivo. Sabor, sabor, sabor..enas una puerta y una ventana, que hizo las delicias de nuestra visita porque fue, justo en ella, donde disfrutamos de nuestra experiencia.

Vamos a empezar por el final, nos ha gustado mucho este lugar, es ideal para todos aquellos que disfruten probando diferentes preparaciones y compartiendo platos. Navaja es un local pequeño, con barra, mesas altas con banquetas y unas poquitas (muy poquitas) mesas al fondo del local.

Una decoración que mezcla la madera, el estilo industrial, algún detalle vintage y el espacio diáfano aunque dividido en tres espacios diferenciados, más parecido a una de las tabernas renovadas que al concepto clásico de restaurante, bajo nuestra opinión.
Tiene una carta corta, pero realmente apetitosa, si te gusta la idea de probar cocina fusión gallego-peruana principalmente, aunque tiene guiños a otras también. Nosotros fuimos un domingo más o menos pronto, antes nos tomamos un vermut en La Ardosa (Taberna Clásica de Madrid), lugar del que os hablaremos en otra ocasión y nos fuimos directamente a este local, que está a apenas 2 minutos del otro.

Os vamos a contar nuestra selección de platos para aquel día (2 personas).

Comenzamos probando su navaja nikkei, se pide por unidades. La navaja era pequeña, pero sabrosa, y su elaboración nikkei todo un acierto, entre algunos de sus ingredientes cacahuetes o tirabeques. Intentar repetiros la descripción de cada plato para nosotros es imposible pero, si vais, ya se encargará su personal de hacerlo, cada vez que os presenten una elaboración
Luego pretendíamos probar su erizo pero aquel día no había. Así que dimos paso directamente a las ortiguillas con Kimchi coreano para compartir. Nos encantó el sabor a mar, el tacto, y nos habríamos comido un par más de ellas.
Para continuar nos llegó el Aguachile. Era de langostino tigre. Hasta la fecha no habíamos probado anteriormente esta elaboración de origen mexicano, aunque es similar a los tiraditos. Suave, fresco y sabroso simultáneamente. Otro de los platos que compartimos.

Luego nos pasamos a un plato de carne. El tartar de solomillo estilo japonés. Totalmente diferente en sensaciones y sabores al tartar clásico. Pero también disfrutamos mucho de la experiencia. Diremos que el tartar es un plato a ambos nos encanta. Va aliñado, entre otras cosas con salsa teriyaki y acompañado de alga nori.

Cuando terminamos este plato. El paladar estaba caprichoso. Esa sensación que tienes cuando vas probando diferentes platos y todos ellos estimulan las papilas gustativas. No teníamos hambre, pero el paladar pedía más.

En el último momento, cuando íbamos a pedir el postre, nos lanzamos por un Buns de cangrejo, gula total, y ¡oh señor!, sin tener demasiadas expectativas, llegó aquel cangrejito de concha blanda, con su mayonesa de pimiento de padrón, el toque suave de picante y demás. Nos emocionó a los dos, adictivo. Sabor, sabor, sabor.

La comida fue regada con un vino Guimaro de la Ribeira Sacra (18€). Quisimos probar alguno que nos recomendaran. No estuvo mal. Diferente a otros que hemos probado, pero tampoco nada que nos haya dejado huella.

De postre optamos por Ton Pay a compartir, un postre estéticamente atractivo, divertido y refrescante. Es masa Wonton acompañada de una crema suave, frutos rojos, pisco y una especie de espuma de coco. Buena guinda para el pastel.

Finalizamos con nuestros imprescindible café. Y nos invitaron a un par de licores. El monto total de la comida ascendió a 70,50€.

Salimos de Navaja como si en la boca nos hubiera explotado un mundo de sabores. Esa grata sensación de haber disfrutado mucho, de tener cosquillitas que recorren el paladar de lado a lado y que te obliga a estar paladeando aún después de comer. Una sonrisa nos acompañó en el paseo de aquel domingo tarde, y una equis que marcamos en el mapa de locales como un “Volver pronto”.

Un placer haberte conocido Navaja.

¿Tienes planes hoy?